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Lugares para Visitar en Guanajuato, Guanajuato


Guanajuato, capital del estado del mismo nombre, es famosa a nivel nacional e internacional por su legado cultural. Si hay que hablar de lugares para visitar hay que empezar por la ciudad en sí, declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1988. El Centro UNESCO Castilla-La Mancha la nombró Capital Cervantina de América por el Festival Cervantino que es uno de los más tradicionales y famosos del país, y por la cultura alrededor de la vida y obra de don Miguel Cervantes de Saavedra, escritor de “El Quijote de La Mancha” la máxima obra escrita en el idioma castellano.

Fue fundada a mediados del siglo XVI en un valle de gran producción minera, rodeada de cerros. Desde entonces, es sabido que su arquitectura colonial es un atractivo por sí solo, un trazo de calles irregular hace que el visitante se sumerja en un laberinto de obras de arte: viejas casonas con muros de vivos colores que, frente a las estrechas calles empedradas, aparentan ser una galería de murales.

Sin embargo, lo pintoresco de la ciudad no está peleado con la modernidad. Con un gran avance tecnológico y con un sólido desarrollo turístico, quien visite Guanajuato hallará por su paso hoteles, restaurantes, bares y discotecas, tiendas y plazas, museos y eventos de renombre mundial, que junto a la calidad de su servicio harán doble el placer del viaje.

Calles y Callejones

Calle Juan Valle y Calle Pocitos

Enfrente y en los cruces de éstas calles y otras, la historia y la belleza de los lugares por recorrer hacen que el visitante realice un agradable paseo. Ahí se encuentra el Puente de Nuestra Señora de la Soledad o Puente Nuevo, abovedado en 1820 y puede llegarse hasta el túnel Santa Fe de Guanajuato, que conduce a los barrios de San Clemente, San Luisito y Cata. Por la calle Juan Valle hay una casa en la que nació en 1838 el prestigiado poeta ciego Juan Valle, llamado en su tiempo como "el Poeta de la Reforma".

Junto a la escalinata de la Universidad de Guanajuato cruza la calle Pocitos, que llega hasta el Museo Alhóndiga de Granaditas. “Pocitos” se deriva de los depósitos de maíz que había en la zona, en siglos pasados se le conocía como Calle Real debido a que eran de uso exclusivo de los hacendados del lugar y fue en 1696 cuando se recuerda que hubo un tumulto que recibió a su paso, por esta misma calle, a la Virgen de Nuestra Señora de Guanajuato que era conducida a la Basílica. A través de la calle el turista se encontrará con casas de distintas épocas, por ejemplo las casonas del actual Museo del Pueblo de Guanajuato y la del Museo Diego Rivera.

Calle Alonso

Comienza justo atrás del Teatro Juárez y llega hasta el Puente Nuevo, en la avenida Juárez. El nombre de la calle procede de Alonso Rodríguez Correas, dueño de la Hacienda de Menores que quedaba en esta dirección.

En el número 12 de esta calle, se ubica el Mesón de San Antonio, notable casona del siglo XVIII realizado por el Marqués de San Juan de Rayas, dicho lugar llegó a fungir como casa de estudiantes, colegio particular, patrimonio del gobierno y actualmente oficinas de Difusión Cultural de la Universidad de Guanajuato.

Frente al Mesón se alza un edificio que data del siglo XIX, en su momento fue una Escuela Normal de Niñas. El arquitecto de este inmueble fue José Noriega, creador también de la fachada del Jardín Reforma.
Más adelante se llega a una pequeña plaza triangular, donde llama la atención una vieja casa con una hornacina de cantera rosa. Tiempo atrás fue el nicho donde se encontraba la imagen de Nuestra Señora de la Luz, nombre con que se conoce al callejón continuo.

Calle Juárez

Inicia en el Puente Nuevo y culmina en la intersección de las calles Tepetapa y Pardo. Iniciando la calle aparece un acceso a la Plazuela de San Fernando y posteriormente la Plaza de los Ángeles. En el trayecto se encuentra una calle subterránea donde se aprecia un bello y laborioso arco que viene a ser la entrada principal del Jardín Reforma. Avanzando unos metros se hallan la Unidad Belén, el Templo de Belén y el Mercado Hidalgo.

La Unidad Belén formaba parte del Convento Betlemita a fines del siglo XVIII, en 1775. Sus edificaciones se integraban con un antiguo Hospital y el Templo de Nuestra Señora de Belén. Actualmente aloja a las facultades de Arquitectura, Ingeniería y Diseño de la Universidad de Guanajuato.

En la casa marcada con el número 25, una finca de gran porte, muestra de la arquitectura del siglo XIX; nació el poeta modernista Rafael López en 1873. Al finalizar el recorrido de la Avenida Juárez se localiza una placa que atestigua que allí estuvo la Hacienda de Beneficio de Cobos.

Calle Sopeña

Comienza en el Museo Iconográfico del Quijote y culmina en el Teatro Juárez. Debe su nombre porque a principios del siglo XVIII esta calle tenía la residencia del capitán Juan de Sopeña y la Herrán, prestigiado minero de la región.

Es uno de los trayectos más majestuosos de la ciudad, por su valor histórico y arquitectónico. Durante el recorrido podrán apreciarse casas señoriales, ejemplos de la arquitectura neoclásica del siglo XIX.
Destaca el edificio que hospedaba la Casa de Moneda de Guanajuato, reconstruida por el capitán Sopeña en 1714, y que al pasar del tiempo se convirtió en Casa del Estanco, administrada por la Real Renta del Tabaco del Reino.

Calle Subterránea Miguel Hidalgo

Un interesante recorrido será, sin duda, ésta original calle, de una extensión de más de un kilómetro que atraviesa el casco más antiguo de la ciudad, inaugurada por el presidente Adolfo López Mateos en 1964. Se encuentra sobre el lecho del río Guanajuato, contiene más de 120 arcos de cantera, algunos de ellos en forma de abanicos y se haya franqueada por los muros de las casas, que por sí solas son una decoración gratas a la vista.

En el trayecto el turista podrá apreciar la variedad de la arquitectura
guanajuatense; además, tiene múltiples accesos a varios ramales subterráneos, accesos peatonales y vehiculares, entre los que se encuentran la subida a la Plaza de Gavira, a la ex Hacienda el Patrocinio, el Jardín Unión y la Plaza Allende, entre otros.

Callejón del Beso

Un lugar tan estrecho como emblemático de la ciudad de Guanajuato es el famoso Callejón del Beso. Está ubicado en el centro de la ciudad, en las faldas del Cerro del Gallo en un barrio del siglo XVIII. Su anchura no llega al metro y los pisos de arriba poseen balcones a la distancia de un beso.

Cuenta la leyenda que dos enamorados a quienes sus familias les prohibían verse se citaban clandestinamente en esos balcones. El padre de Ana, la enamorada, descubrió a su hija en el momento de besarse con Carlos y ahí mismo la mató. Se dice que las parejas que se dan un beso en el tercer escalón tienen garantizados siete años de felicidad. Un guía experto o los mismos lugareños cuentan con detalles las leyendas y anécdotas. Sin duda, visita obligada del turista

El Campanero

Se trata de un singular puente que el turista encontrará andando por las pintorescas calles del centro de Guanajuato, subiendo por El Tecolote. Un puente de cantera de pequeñas dimensiones construido en 1778, que conecta dos casas por medio de una ventana y uno de los pocos que no se llevó el río en épocas pasadas.
El nombre del puente, según el historiador local don Alfonso Prado, proviene de que en el siglo XIX, una persona se encargaba de tocar la campana desde éste sitio para anunciar la entrada y salida de carruajes reales.

Una de estas casas se encontraba a ras de piso en el siglo XVIII, pero debido a hundimientos y rebajes de la calle para dar acceso a los carruajes, se tuvo que construir éste pequeño puente que comunicaba con la casa del intendente Leaño, conocido personaje local. Ambas residencias aún muestran su viejo estilo clásico y neoclásico.

Barrios

Barrio de San Clemente

Se localiza luego de la Glorieta Dos Ríos, yendo hacia el Mineral de Cata. Se trata del barrio con el mayor número de tiendas de artesanía popular.

Barrio de San Luisito

A partir del Puente de San Clemente se llega al barrio de San Luisito, reconocido a nivel nacional por la calidad de su cerámica. Su nombre se debe a que antiguamente estaba colocada la ex Hacienda de Beneficio de San Luisito, enorme edificio que actualmente hospeda a la Escuela de Artes y Oficios. Todavía pueden verse por los costados del arroyo las fábricas domésticas donde se crean piezas de artesanía de gran valor.

Barrio de Cata

Llegando por la Carretera Panorámica en su tramo San Javier-Santuario de Guadalupe, se llega al Mineral de Cata, uno de los barrios más antiguos de Guanajuato. Tan sólo unos metros adelante, se encuentra el Mineral de Mellado, cuyo atractivo es una antigua mina donde se extrajo oro y plata en el siglo XVIII, el templo y la plaza de Mellado.

Barrio de Tepetapa

Éste es uno de los barrios más antiguos de Guanajuato, su nombre es de origen tarasco y significa "Pequeño Llano sobre el Cerro". Llama la atención uno fortaleza que en el siglo XVI servían de protección a los vecinos de los ataques de los indígenas chichimecas. Fue en la época en que era un barrio de mineros y comerciantes.

Se recomienda visitar el Puente de Tepetapa, cuya construcción data del siglo XIX. Posee un arco de casi 20 metros de diámetro, uno de los más grandes en la ciudad y la parte superior es de cantera de un vistoso color verde. Fue edificado para comunicar al barrio de Tepetapa con la ciudad y sirvió para completar el camino que conduce a Marfil a través del Cerro Trozado.

Lugares Recreativos

Plaza de La Paz

Plaza principal y una de las más antiguas de la capital del estado, frente a la Basílica. Posee algunos elementos que hablan de la época colonial y que han sido testigos de importantes eventos históricos. En éste sitio fue el motín del pueblo minero de Guanajuato contra disposiciones injustas del gobierno colonial en 1766. Riaño, en 1810, trató de hacerse fuerte en esa Plaza, para esperar a Hidalgo. El mismo jefe de los insurgentes transitó por ella calmando a sus huestes, que estaban entregadas a la rapiña, después del triunfo sobre los realistas. Don Benito Juárez la ocupa en 1858, cuando declara a la ciudad Capital de la República.

El visitante podrá encontrar a su paso interesantes lugares como las Casas Reales que fueron ocupadas por aristócratas de apellidos como Pérez Gálvez, Alamán y Chico, algunos de ellos marqueses y condes. Una de estas casas antiguas es la sede de la Presidencia Municipal. Cuenta con los Pasajes los Arcos, la Tenaza, Zapateros, la Condesa, la Cuesta de Marqués y La Estrella. Erigida como símbolo de la plaza, a finales del siglo XIX se instaló el Monumento a La Paz, obra del artista mexicano Jesús Contreras. Dicho monumento fue inaugurado por don Porfirio Díaz en 1903.

Plaza El Baratillo

Originalmente era la plazuela Joaquín González y González o General Manuel González, un mercado extinto que dejó de existir en 1893. Sin embargo, la función comercial se ha renovado. Actualmente es una delicia caminar y adquirir flores, frutas y verduras. Posee al centro una fuente de cantera verde con dos tazones labrados.

Plaza de San Roque

Es un espacio en forma de abanico, a la mitad del cual se levanta una cruz custodiada por seis farolas a imitación de la Cruz de Córdoba, España. La cruz fue hecha en la década de los cincuentas y es pieza clave para ambientar las representaciones de los “Entremeses Cervantinos”, obras de teatro que dieron origen al actual Festival Cervantino. Éste lugar queda frente al antiguo Templo de San Roque. Los guanajuatenses siempre mencionan con orgullo que el nacimiento del festival de talla internacional, tuvo su cuna en esta plaza y atrio de la iglesia.

Plaza de Mexiamora

La Plaza Mexiamora es una de las más amplias de la región y en su centro tiene una fuente de cantera verde, también, de las de mayor tamaño en la ciudad. Alrededor de la plaza se erigen residencias con jardineras sencillas pero pintorescas. En la plaza convergen calles importantes para seguir el paseo como Animas, Calzada de Mexiamora e Hinojo
En la casa marcada con el número 12 vivió el pintor y cronista local Manuel Leal, apreciado artista que rescató tradiciones a través de su obra. En la casa con el número 16 nació Benito León Acosta, primer aeronauta mexicano.

Plaza de La Compañía

Antiguo atrio y cementerio del Templo de la Compañía de Jesús. A su alrededor pueden apreciarse casa con patio interior, zaguán y dos pisos, construcciones antiguas y pintorescas con su arquitectura original intacta.
Destaca la fuente ubicada contra esquina del correo, en el cruce de las calles del Sol y San José, inspirada en un diseño del artista Manuel Leal.

Plazuela Hidalgo

El héroe independentista Miguel Hidalgo y Costilla tiene su homenaje en Guanajuato en una calle, un mercado y una plaza que convergen entre bellezas arquitectónicas. La Plazuela Hidalgo está ubicada en el barrio de la Libertad. Es una amplia explanada de cantera, en uno de cuyos extremos se levanta un muro en el que se encuentra un pebetero que se enciende cada 28 de Septiembre para conmemorar la Toma de la Alhóndiga de Granaditas. Por los lados de la plaza están esculturas de rana, animal totémico de la ciudad.

Mercado Hidalgo

El Mercado Hidalgo es una monumental construcción que llamará la atención de cualquier persona que visite Guanajuato. El edificio fue proyectado como estación de ferrocarril por los arquitectos Ernesto Brunel y Antonio Rivas Mercado, en lo que fuera una antigua Plaza de Toros. Su construcción duró cinco años y fue concluida en 1910, inaugurada por don Porfirio Díaz, dos meses antes de emerger la Revolución Mexicana.

El edificio mide 70 metros de longitud por 35 de fondo; casi toda la construcción es de hierro puro; sobre la enorme bóveda está la torre de un reloj de cuatro carátulas y una veleta con pararrayos; el inmueble posee 34 amplias ventanas. Está unida al Mercado Gavira donde hay un mercado abierto y un área de comida para probar exquisitos guisos, ya que además de su historia y arquitectura, el turista tendrá la oportunidad de adquirir artesanías, alimentos y dulces típicos de la región.

Jardín de las Acacias

Se ubica junto a la compuerta de la Presa de la Olla, y data del siglo XIX. Por su cercanía con la presa, el jardín cuenta con una humedad natural, además es amplio, hermoso y relajante; cuenta con una distribución simétrica de sus calles, jardines y columnas de cantera dispuestas en las entradas; posee una fuente circular rodeada de abundante y fresca vegetación. Al centro del parque hay un quiosco de forma octagonal que ha sido utilizado para representar obras en el marco del festival más importante de la ciudad: el Cervantino.

Jardín del Cantador

El nombre de este lugar proviene de José Carpio, de oficio músico y cantante que animaba al pueblo en tiempo antes de la época de la Independencia. A él perteneció una Hacienda de Beneficio llamada El Cantador. El paso del tiempo hizo que cambiara radicalmente el espacio, hasta erigirse en 1898, lo que hoy se conoce como Jardín el Cantador.

El lugar está resguardado por un enrejado y columnas de cantera; posee dos accesos principales en sus extremos y dos laterales que conducen a un quiosco adornado con ocho columnas dóricas; rodean al quiosco cuatro pequeñas fuentes. El turista podrá pasear, leer o platicar en sus cómodas bancas y la sombra de sus árboles.

Jardín Unión

Instalado en el corazón de la ciudad, en lo que fuera el atrio del templo de San Diego, éste sitio es, verdaderamente, un distinguido lugar de reunión. En siglos pasados era llamada la Plaza de San Diego por su ubicación, era sede distintos eventos, incluyendo corrida de toros, pero  a partir de 1861 se remodela y se inaugura como el hoy conocido Jardín Unión.

Visitantes locales, nacionales y extranjeros, de todas las edades y condiciones, se reúnen en la explanada triangular, que por su forma le llaman “la rebanada de queso”. Hay bancas bajo frondosos y cuidados laureles de la india y antiguos fresnos, farolas de aceite y un quiosco porfiriano, donde la Banda Sinfónica del Estado ofrece pequeños conciertos todos los jueves y domingos. En sus costados se hallan tradicionales hoteles, restaurantes, antros nocturnos y venta de artesanías

Destacado por su arquitectura colonial es el Hotel Posada de Santa Fe, en el interior de esta vieja y hermosa casona antigua hay una importante colección de cuadros y murales del artista local Manuel Leal, y su restaurante La Terraza es un auténtico mirador de la ciudad.

Jardín Reforma

Diseñado por el Arquitecto José Noriega, ubicado en los terrenos del antiguo corral de lo que hoy es el templo de Belén, fue construido con fecha incierta, pero se sabe que fue en la segunda mitad del siglo XVIII. A partir de 1923 se le designó como Jardín Reforma.

Aquí puede apreciarse la fachada lateral de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Guanajuato y asistir, en su interior, a la capilla barroca que hoy en día funge como la Biblioteca Armando Olivares Carrillo. El jardín posee una fuente de cantera verde al centro, andadores y jardineras con gran variedad de plantas ornamentales.

Parque Florencio Antillón

Espacioso lugar de recreación, con simétricos jardines y pasillos instalados en 350 m² de cañada, con un quiosco y árboles que harán la delicia de un paseo tranquilo. Al centro del parque se erige la estatua del Padre Hidalgo, diseñada en Roma por Guis Trabachi, con más de 5 metros de altura.

Entre sus atractivos están la Presa de San Renovado (ó Presa Chica) construida a mediados del siglo XIX, y un imponente faro construido en un cerro aledaño en 1944.

Presa de la Olla

A mediados del siglo XVIII se creó esta hermosa presa debido a la escasez de agua que predominaba en la ciudad. Se eligió el extinto Rancho de la Olla al cual se debe el nombre. La obra de ingeniería se llenó de agua por vez primera en 1747, costeada por el Señor Sardineta, dueño de la mina Juan de Rayas. En la actualidad la capacidad de agua subió tres metros y medio de la cantidad de agua inicial.
A fines del siglo XVIII el intendente Riaño formó un paseo en el lugar, convirtiéndolo hasta la fecha, en un lugar bello y apacible que se ofrece al turismo.

Minas

Bocamina de San Ramón

La “arquitectura monumental” de éste sitio de gran atractivo y originalidad, es parte de la declaratoria de “Patrimonio Cultural de la Humanidad” que hizo la UNESCO a la ciudad de Guanajuato y a algunos de sus recursos en 1988. Importantísima en la historia de la ciudad, se trata de un acceso subterráneo descubierta por unos arrieros provenientes de Zacatecas hace más de 400 años, con una profundidad de 500 m., aunque los mineros bajaron “sólo” hasta 350 m.
En su época se descubrió la veta madre más rica en el mundo en el siglo XVIII, eso la convirtió en el detonante de exploración del antiguo distrito de la Valenciana. En la actualidad es un lugar de arqueología industrial donde el visitante se asombrará con un bar instalado adentro de lo que era el almacén de pólvora, pequeños museos con objetos utilizados en el trabajo y minerales de ésta y otras minas, así como rocas que por sus colores, hablan de la antigua presencia de preciados materiales.

Mina de Rayas

Según la historia regional, fue en 1550 cuando el arriero Juan de Rayas descubrió la veta madre de lo que sería la primer mina descubierta en Guanajuato, con un tiro de 1400 pies, considerado uno de los más grandes del mundo. Es, quizá, la zona más antigua de la ciudad y en su tiempo, sitio de extracción de fama mundial, especialmente a partir del siglo XVIII que su tercer dueño, don José de Sardaneta y Legaspi, explotó abundante cantidad de plata, oro, cobre y piedras preciosas. Fue tal el éxito que en julio de 1774 su propietario recibió del Rey de España el titulo de Vizconde de Sardaneta y Marqués de Rayas.
Puede llegarse al sitio por la Carretera Panorámica, exactamente entre Mellado y Calzada de Guadalupe. Se verá una construcción ruda y sobria, con apariencia de fortaleza medieval, con sus gruesos muros y contrafuertes. En la zona todavía existen ruinas de lo que fue la iglesia principal, construida por iniciativa del primer marqués de Rayas.

Mina de Cata

La Ciudad de Guanajuato, territorio de minas y vetas ricas en minerales, encontró en Mineral de Cata otro lugar de exploración siglos atrás. Se dice que la explotación de sus recursos comenzó en 1558, y que la época de mayor esplendor fue en el primer cuarto del siglo XVIII, cuando el Marqués de San Clemente era el dueño. En el siglo XIX fue aprovechada por compañías inglesas y es a mediados del siglo XX cuando la cooperativa Santa Fe de Guanajuato se encarga de su explotación.
A escasos metros de las instalaciones de la antigua mina el turista puede recorrer la plaza, antiguo atrio de la capilla de la hacienda, lugar donde se encuentra el Templo de Villaseca, descrito más adelante.

Mina de Valenciana

El nombre de la mina proviene de don Diego de Valenciano, quien descubrió la principal veta de explotación a mediados del siglo XVI. Sin embargo, es hasta 1760 cuando don Antonio de Obregón y Alcocer consigue volver a explotarla cosechando el verdadero éxito, pues llegaron a trabajar hasta 10 mil personas en el lugar que llegó a tener una profundidad de 450 metros. La capacidad y riqueza de la mina de Valenciana siguió con los años, un siglo más tarde la profundidad de la misma fue cien metros más abajo.
El esplendor de la explotación fue durante los siglos XVIII y XIX: dos terceras partes de la producción de plata de Guanajuato provenía de ésta mina y don Antonio de Obregón fue condecorado como Conde de Valenciana y Vizconde de Mina por órdenes del Rey Carlos III de España.

Se tiene registro que la Mina de Valenciana ha sido la más redituable de todas. Para sorpresa del visitante: aún sigue en operaciones, bajo las órdenes de la Sociedad Cooperativa Minero Metalúrgica Santa Fe de Guanajuato.

Mina Experimental El Nopal

A mediados del siglo XIX se forma la Compañía Negociación Minera del Nopal y Anexas, pionera en los trabajos de exploración y explotación de las vetas de plata que contenía. Hasta la fecha, el sitio sirve como arqueología industrial, hay visitas con guías capacitados donde los turistas podrán disfrutar de los restos de la actividad minera.

Templos

Basílica de Nuestra Señora de Guanajuato

En 1957 pasó de ser la Parroquia de Guanajuato a convertirse en la emblemática Basílica de Nuestra Señora de Guanajuato, la cual puede apreciarse en su interior en una magnífica escultura de madera estofada. Construida en la segunda mitad del siglo XVIII, y costeada completamente por los antiguos mineros del lugar, el templo posee una diversidad de estilos arquitectónicos que llama la atención. Su arquitectura original es del barroco manierista, pero contiene varios elementos: un atrio de principios del siglo XIX, torres de estilo churrigueresco y capilla de ornamentación neoclásica dedicada a la Virgen de Lourdes.

Posee tres puertas trabajadas en cantera rosa y el piso en material marmóreo; dos retablos laterales dedicados a San Nicolás Tolentino, patrono de la minería y a San Ignacio de Loyola, patrono de la ciudad; una capilla que contiene el cadáver del Padre Jarauta; y pinturas del artista plástico Miguel Cabrera.

El Templo de San Diego

Ubicado en el centro de la ciudad, frente al Jardín Unión, es un templo del siglo XVIII reconstruido por la serie de inundaciones que ha sufrido la ciudad, habiendo enterrado partes de algunas edificaciones. La obra fue iniciada por los franciscanos descalzos en 1663, pero la pieza conocida hoy en día, fue levantada de nuevo hasta 1784, costeada por el Conde de Valenciana
Posee una preciosa fachada tallada en cantera rosa de estilo churriegueresco, retablos del neoclásico del siglo XIX, una capilla con la imagen del Cristo de Burgos y una valiosa colección de pinturas mexicanas del siglo XVIII

Iglesia de la Compañía de Jesús

Construida en el siglo XVIII, ésta iglesia es una de las mayores iglesias jesuíticas de la Nueva España: El proyecto fue hecho por  el fraile betlehemita José de la Cruz y, se dice, los mineros trabajaron día y noche para terminar el templo. La última reconstrucción fue en 1884.
La fachada es de estilo churrigueresco y los altares de estilo neoclásico.
Uno de sus tesoros es la colección de pinturas del siglo XVIII, entre ellas,  las del artista Miguel Cabrera.

Templo de San Cayetano

Muestra del estilo churrigueresco mexicano, construida en 1788, costeada por don Antonio de Obregón y dos socios que se hicieron ricos con una mina explotada en esa época y con la mano de obra a cargo de voluntarios, la mayoría, trabajadores mineros.
Las dos fachadas exteriores son dos retablos (incompletos) labrados en cantera rosa; las dos puertas son de madera tableteadas y talladas de la época; el interior conserva el piso original de madera; el órgano original ha sido restaurado y, en la actualidad, en la iglesia se han presenciado conciertos musicales de gran calidad. Al lado del templo se construyó el Convento de los Teatinos, quienes nunca llegaron a ocupar el lugar, por lo que éste ha recibido diversos usos, desde cuartel hasta la actual Escuela de Filosofía y Letras de la Universidad de Guanajuato.

Templo de San Francisco

Originalmente era un hospicio al lado del templo de San Juan Bautista. Construido casi al final del siglo XVIII es un edificio de estilo neobarroco decorado por los franciscanos, fundadores del templo, con preciosos altares de piedra labrada.

Templo del Pardo

Construida en el siglo XVIII como una simple capilla dedicada a la Virgen de Guadalupe, integrante de la Hacienda de Beneficio de Guadalupe o Pardo, se reconstruye finalmente en el siglo XIX.
Al frente se encuentra una fina fachada de estilo barroco que perteneció al templo de San Juan de Rayas y que en 1947 fue trasladada a ese lugar, para salvarla del abandono en que se hallaba.

Parroquia de Belén

Construida en la segunda mitad del siglo XVIII, se trata de un templo propuesto por la Orden de los Betlemistas, construido como hospital con hospicio, convento y templo en los terrenos donados por la antigua Hacienda de Beneficio de Cervera. Su estilo arquitectónico es el barroco churrigueresco, que en su fachada conservan aún su tallado original.

Iglesia de San Sebastián

En 1783 un feligrés de apellido Moratín construyó un templo en el interior de un camposanto, a base de limosnas, fuera del corazón del la ciudad y en una época en que había casi la misma cantidad de cementerios e iglesias, pues los atrios funcionaban como tales. Aunque con el paso del tiempo esa y otras costumbres ya quedaron sólo como tradición oral, el visitante puede visitar este original templo, en el cual estuvieron depositadas las cabezas de Hidalgo, Allende, Aldama y Jiménez, después de que fueron retiradas de las cornisas de la Alhóndiga de Granaditas.

El Templo de San Roque

Pequeña iglesia de estilo barroco del siglo XVIII, ubicado frente a la plaza del mismo santo, lugar donde tuvo origen el Festival Cervantino, evento cultural más tradicional e importante del país. El origen del festival es que hace varias décadas, grupos de actores y estudiantes realizaban presentación de obras de teatro, en especial los “Entremeses” de don Miguel de Cervantes y Saavedra.

Santuario de Mineral de Cata

Templo de gran ornato barroco construida en 1789, mandada hacer por el rico minero Alonso de Villaseca, dueño de otras minas en el país y que mandó traer el famoso Cristo de Villaseca para los fieles seguidores de la hacienda y mina que tenía en éste poblado, en las afueras de la capital del estado. Su construcción duró años, debido a la economía cambiante de la economía y a que los mineros constructores desaparecían en ocasiones, de manera que el templo fue adornándose de diferentes modos siendo un reto para los estudiantes de historia del arte.

Actualmente la importancia del Santuario es a nivel nacional. Fieles de todos los rincones del país rinden culto a la milagrosa imagen del Cristo de Villaseca, buscando adquirir indulgencias, bienes y favores.

Santuario del Cristo Rey

Ubicada en la cima del famoso Cerro del Cubilete, reconocible por la enorme estatua de Cristo Rey (Véase más adelante detalles del Cubilete y el Cristo). El edificio fue construido por Nicolás Mariscal en 1944, con clara influencia del llamado “art decó”, visibles en la planta y la gran corona metálica que cuelga al centro del templo. Visita obligada para el turista es subir y contemplar la panorámica del bajío de la ciudad y tomarse una foto en con el fondo del Cristo más emblemático de la ciudad.
 

 

 
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